Pensaba que…

Después de salir del hospital con el diagnóstico bajo el brazo, tardé una semana más en recuperarme y en salir de casa. No es que quisiera esconderme, pero me sentía tan cansada que solo quería dormir y reposar.  Luego, hice como si no me pasase nada, como si seguiría siendo la de siempre. Supongo que pasé por la famosa fase de negación, o por lo menos, algo por el estilo. Sigue leyendo

Sin rencor

Cuando tienes una espina, lo mejor es quitársela. Y yo, tenía una con las que fueron mis amigas durante muchos años. Creces, sigues madurando, ves la vida de otra manera, tus prioridades cambian, y me di cuenta que no merecía la pena seguir sin hablar con personas que fueron tan importantes en mi vida. Además, es que soy incapaz de describir concretamente qué fue lo que pasó, solo sé que todo empezó a raíz del diagnóstico. Ese espero cosas de la gente, ese humor de perros, esa lucha de supervivencia que uno tiene consigo mismo cuando dicen que tienes esclerosis múltiple. Pero no me acuerdo de casi nada, no era yo; no era ni de lejos, la persona en la que me he convertido ahora. Sigue leyendo

Historias de la Esclerosis Múltiple

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